El ciberacoso se ha convertido en una de las formas más comunes de violencia entre jóvenes, especialmente con el uso creciente de redes sociales, mensajería instantánea y plataformas digitales. A diferencia del acoso tradicional, el ciberacoso puede ocurrir en cualquier momento y lugar, y sus efectos pueden ser devastadores para la salud mental y emocional de quienes lo sufren.
El inicio del curso escolar representa un momento clave para intervenir de forma preventiva. Es una etapa en la que se establecen nuevas relaciones sociales, rutinas y dinámicas grupales. Por tanto, es el momento idóneo para educar, sensibilizar y promover una cultura de respeto y responsabilidad digital, así como para lanzar un mensaje claro y directo: STOP Ciberacoso.
Atendiendo a ello, desde CSIRT-CV lanzamos esta campaña STOP Ciberacoso bajo el lema Desconéctate del odio con el objetivo de dotar a los jóvenes y menores de herramientas prácticas para identificar, prevenir y actuar ante situaciones de ciberacoso, así como para fomentar el uso seguro y positivo de las tecnologías. También se busca implicar a toda la comunidad educativa (docentes, familias y alumnado) en la creación de un entorno digital seguro y libre de violencia.
El ciberacoso o ciberbullying implica conductas repetidas de hostigamiento, intimidación, humillación o amenazas de forma repetida hacia una persona, aprovechando la tecnología para amplificar el daño y, en muchos casos, mantener el anonimato.
Y el ciberacoso escolar es lo mismo que el ciberacoso, pero su ámbito de actuación es el entorno educativo. Se produce cuando el daño repetitivo es infligido por un menor, o grupo de menores, hacia otro menor utilizando medios digitales: Internet, redes sociales, teléfonos móviles, aplicaciones de mensajería, foros o videojuegos en línea.
El Estudio “Tecnología. Impacto en la infancia y la adolescencia en España, según su testimonio” elaborado por el Centro de Estudios e Investigación ANAR recoge que el 77% sufre ciberacoso escolar y el 75% sexting no consentido de los más de 11.000 casos atendidos y analizados a través de las Líneas de Ayuda ANAR entre junio de 2023 y junio de 2024.
- Conexión permanente: puede ocurrir en cualquier momento y lugar, ya que las tecnologías están siempre disponibles.
- Anonimato: a menudo es anónimo, lo que dificulta identificar al agresor.
- Viral: los contenidos publicados (mensajes, imágenes, videos) pueden difundirse rápidamente en la red, hacerse virales y alcanzar a muchas personas.
- Factores de riesgo: puede tener un impacto psicológico profundo en la víctima, como ansiedad, depresión, baja autoestima, entre otros.
- Agresor: es quien ejerce el ciberacoso. Aunque no todos los agresores son iguales, existen patrones frecuentes. Suele ser una persona con baja empatía, impulsiva, con necesidad de poder y control y dificultades para manejar la frustración. Entiende el ciberacoso como un ‘juego’ o entretenimiento; actúa por venganza o buscando popularidad y reconocimiento; los celos o la rivalidad, tanto en entornos laborales como escolares, son algunas de las motivaciones para justificar su comportamiento, así como la discriminación por razones de género, raza, religión u orientación sexual.
- Víctima: es quien sufre el ciberacoso. Cualquier estudiante puede ser víctima, aunque son más vulnerables a sufrir ciberacoso por diferencias de cultura, nacionalidad, religión, orientación sexual o aspecto físico. En los adolescentes es más probable que lo sufran aquellos que tienen una baja autoestima, falta de habilidades sociales o con menos amigos que puedan apoyarlos y protegerlos.
- Espectador: son aquellas personas que saben lo que está pasando, pero no dicen ni hacen nada. Esta actitud puede responder a varias circunstancias, por un lado, puede tener miedo a que el agresor se vuelva contra él; tener falta de empatía y de valores; restar importancia a la situación y considerar que son bromas que a la víctima no le afecta; falta de responsabilidad al considerar que no son parte del problema.

Cómo detectar casos de posible ciberacoso es algo que nos inquieta a muchos sobre todo si tenemos menores y adolescentes a nuestro alrededor. Para ello, es fundamental poner en marcha unas cuantas averiguaciones. A continuación, encontrarás cinco tips esenciales para identificar el ciberacoso y actuar antes de que sus efectos se agraven.
1. Mensajes ofensivos o amenazantes repetidos. La víctima recibe comentarios, correos o mensajes privados con insultos, burlas, amenazas o humillaciones de forma constante.
2. Difusión no autorizada de información o imágenes. Se comparten fotos, videos o datos personales sin consentimiento, con la intención de avergonzar o dañar.
3. Rumores y difamación en redes. Publicaciones que inventan o distorsionan hechos para afectar la reputación de la persona.
4. Suplantación de identidad. Creación de perfiles falsos o uso de cuentas ajenas para acosar, engañar o perjudicar a la víctima.
5. Acoso constante en múltiples plataformas. El hostigamiento ocurre en diferentes redes, chats o foros, haciendo difícil que la víctima lo evite.

Estos pictogramas se organizaron en categorías temáticas básicas:
- Clima y naturaleza ☀️ ☁️ ☔ ❄️ 🌙 (sol, nube, lluvia, nieve, luna, paraguas, etc.)
- Transporte y lugares 🚗 🚆 ✈️ 🚢 🚉 (coches, trenes, aviones, barcos, estaciones, edificios)
- Tecnología y símbolos 📱 📞 💻 ⏰ ✉️ (teléfono, correo, televisor, reloj, ordenador)
- Emociones y gestos 😀 😠 😢 😍 🙌 (caras felices, tristes, enojadas, aplausos, corazones)
- Objetos cotidianos 🍎 🍔 🍺 🍵 🎵 (comida, bebida, música, deportes, prendas de vestir)
- Signos y símbolos gráficos ⭕ ✖️ ➡️ ⛔ ♻️ (flechas, cruces, círculos, señales de tráfico)
En la actualidad, los emojis se han convertido en un lenguaje universal, pero el uso de algunos de ellos por parte de adolescentes revela un lenguaje secreto que les permite hablar de forma rápida y creativa sobre sexo, drogas, autolesiones o violencia sin necesidad de utilizar palabras escritas que pueden activar filtros parentales o de moderación de redes sociales, al igual que los acrónimos.
Por ejemplo, el melocotón hace referencia al trasero, la berenjena al miembro masculino, el caballo del carrusel significa querer “montar” a alguien, la rosquilla al sexo anal mientras que las gotas de agua es una invitación a prácticas sexuales. Si estos emojis se utilizan en conversaciones entre adultos no tiene mayor importancia, pero si se produce sin el consentimiento de una de las partes, o hay menores implicados, tenemos un problema.
Según datos de EU Kids Online, aproximadamente tres de cada diez menores han recibido, a través de redes sociales, mensajes con contenido sexual explícito o insinuaciones de carácter erótico. Un aspecto relevante es que, con frecuencia, quienes originan este tipo de mensajes no son adultos desconocidos, sino otros jóvenes que recurren a formas de acoso digital.
- Envío de insultos y amenazas en redes sociales, foros, chats o juegos en línea.
- Difusión de rumores falsos para dañar la reputación de alguien.
- Publicación de fotos o videos comprometidos que pueden perjudicar a la persona.
- Robo o suplantación de una identidad para engañar o perjudicar a alguien.
- Envío repetido de mensajes ofensivos o intimidantes por correo, chat o mensajería instantánea.
- Exclusión deliberada de grupos o comunidades en línea para aislar a la persona.
- Revelación de información personal (Doxing) como dirección postal, correo electrónico, nombre y apellidos… para poner en riesgo la seguridad de la persona sin su consentimiento.
- Troleo o provocación constante con el fin de generar malestar o enfado.
- Manipular imágenes o videos para ridiculizar o humillar.
- Bombardeo de mensajes con spam o contenido ofensivo.
- Creación de páginas, perfiles o grupos falsos para burlarse o desprestigiar a alguien.
Accede aquí para leer la nota de prensa de la Generalitat sobre la campaña STOP Ciberacoso. Desconéctate del odio
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