Tips de seguridad

STOP Ciberacoso. Desconéctate del odio

El ciberacoso se ha convertido en una de las formas más comunes de violencia entre jóvenes, especialmente con el uso creciente de redes sociales, mensajería instantánea y plataformas digitales. A diferencia del acoso tradicional, el ciberacoso puede ocurrir en cualquier momento y lugar, y sus efectos pueden ser devastadores para la salud mental y emocional de quienes lo sufren.

El inicio del curso escolar representa un momento clave para intervenir de forma preventiva. Es una etapa en la que se establecen nuevas relaciones sociales, rutinas y dinámicas grupales. Por tanto, es el momento idóneo para educar, sensibilizar y promover una cultura de respeto y responsabilidad digital, así como para lanzar un mensaje claro y directo: STOP Ciberacoso.

Atendiendo a ello, desde CSIRT-CV lanzamos esta campaña STOP Ciberacoso bajo el lema Desconéctate del odio con el objetivo de dotar a los jóvenes y menores de herramientas prácticas para identificar, prevenir y actuar ante situaciones de ciberacoso, así como para fomentar el uso seguro y positivo de las tecnologías. También se busca implicar a toda la comunidad educativa (docentes, familias y alumnado) en la creación de un entorno digital seguro y libre de violencia.

Qué es acoso, ciberacoso y ciberacoso escolarCaracterísticas del ciberacosoTipos de actoresCinco tips para identificar el ciberacosoEl lenguaje secreto de los emojisEjemplos de ciberacoso
El acoso es un comportamiento, cara a cara, repetido e indeseado que atenta contra la dignidad de una persona, creando un entorno intimidatorio, hostil, degradante u ofensivo y que puede causar daño físico, emocional o psicológico.

El ciberacoso o ciberbullying implica conductas repetidas de hostigamiento, intimidación, humillación o amenazas de forma repetida hacia una persona, aprovechando la tecnología para amplificar el daño y, en muchos casos, mantener el anonimato.

Y el ciberacoso escolar es lo mismo que el ciberacoso, pero su ámbito de actuación es el entorno educativo. Se produce cuando el daño repetitivo es infligido por un menor, o grupo de menores, hacia otro menor utilizando medios digitales: Internet, redes sociales, teléfonos móviles, aplicaciones de mensajería, foros o videojuegos en línea.

El Estudio “Tecnología. Impacto en la infancia y la adolescencia en España, según su testimonio” elaborado por el Centro de Estudios e Investigación ANAR recoge que el 77% sufre ciberacoso escolar y el 75% sexting no consentido de los más de 11.000 casos atendidos y analizados a través de las Líneas de Ayuda ANAR entre junio de 2023 y junio de 2024.

  • Conexión permanente: puede ocurrir en cualquier momento y lugar, ya que las tecnologías están siempre disponibles.
  • Anonimato: a menudo es anónimo, lo que dificulta identificar al agresor.
  • Viral: los contenidos publicados (mensajes, imágenes, videos) pueden difundirse rápidamente en la red, hacerse virales y alcanzar a muchas personas.
  • Factores de riesgo: puede tener un impacto psicológico profundo en la víctima, como ansiedad, depresión, baja autoestima, entre otros.
En el ciberacoso intervienen distintos actores que desempeñan papeles diferentes. Según diferentes estudios en psicología y criminología digital se pueden clasificar principalmente en tres grandes grupos: agresor, víctima y espectador. En la misma línea se publicó el estudio «Victims, perpetrators, and bystanders: a meta-ethnography of roles in cyberbullying» por Moretti y Herkovits (2021) identificando estos tres roles, que definimos seguidamente.

  • Agresor: es quien ejerce el ciberacoso. Aunque no todos los agresores son iguales, existen patrones frecuentes. Suele ser una persona con baja empatía, impulsiva, con necesidad de poder y control y dificultades para manejar la frustración. Entiende el ciberacoso como un ‘juego’ o entretenimiento; actúa por venganza o buscando popularidad y reconocimiento; los celos o la rivalidad, tanto en entornos laborales como escolares, son algunas de las motivaciones para justificar su comportamiento, así como la discriminación por razones de género, raza, religión u orientación sexual.
  • Víctima: es quien sufre el ciberacoso. Cualquier estudiante puede ser víctima, aunque son más vulnerables a sufrir ciberacoso por diferencias de cultura, nacionalidad, religión, orientación sexual o aspecto físico. En los adolescentes es más probable que lo sufran aquellos que tienen una baja autoestima, falta de habilidades sociales o con menos amigos que puedan apoyarlos y protegerlos.
  • Espectador: son aquellas personas que saben lo que está pasando, pero no dicen ni hacen nada. Esta actitud puede responder a varias circunstancias, por un lado, puede tener miedo a que el agresor se vuelva contra él; tener falta de empatía y de valores; restar importancia a la situación y considerar que son bromas que a la víctima no le afecta; falta de responsabilidad al considerar que no son parte del problema.

Cómo detectar casos de posible ciberacoso es algo que nos inquieta a muchos sobre todo si tenemos menores y adolescentes a nuestro alrededor. Para ello, es fundamental poner en marcha unas cuantas averiguaciones. A continuación, encontrarás cinco tips esenciales para identificar el ciberacoso y actuar antes de que sus efectos se agraven.

1. Mensajes ofensivos o amenazantes repetidos. La víctima recibe comentarios, correos o mensajes privados con insultos, burlas, amenazas o humillaciones de forma constante.
2. Difusión no autorizada de información o imágenes. Se comparten fotos, videos o datos personales sin consentimiento, con la intención de avergonzar o dañar.
3. Rumores y difamación en redes. Publicaciones que inventan o distorsionan hechos para afectar la reputación de la persona.
4. Suplantación de identidad. Creación de perfiles falsos o uso de cuentas ajenas para acosar, engañar o perjudicar a la víctima.
5. Acoso constante en múltiples plataformas. El hostigamiento ocurre en diferentes redes, chats o foros, haciendo difícil que la víctima lo evite.

Tips identificar ciberacoso

Los emojis se crearon para enriquecer la comunicación digital y hacerla más expresiva. Su origen se remonta a finales de los años 90 en Japón, cuando Shigetaka Kurita, diseñador de la compañía NTT DoCoMo, ideó un conjunto de 176 pictogramas sencillos, que representaban emociones, objetos y situaciones cotidianas.

Estos pictogramas se organizaron en categorías temáticas básicas:

  • Clima y naturaleza ☀️ ☁️ ☔ ❄️ 🌙 (sol, nube, lluvia, nieve, luna, paraguas, etc.)
  • Transporte y lugares 🚗 🚆 ✈️ 🚢 🚉 (coches, trenes, aviones, barcos, estaciones, edificios)
  • Tecnología y símbolos 📱 📞 💻 ⏰ ✉️ (teléfono, correo, televisor, reloj, ordenador)
  • Emociones y gestos 😀 😠 😢 😍 🙌 (caras felices, tristes, enojadas, aplausos, corazones)
  • Objetos cotidianos 🍎 🍔 🍺 🍵 🎵 (comida, bebida, música, deportes, prendas de vestir)
  • Signos y símbolos gráficos ⭕ ✖️ ➡️ ⛔ ♻️ (flechas, cruces, círculos, señales de tráfico)

En la actualidad, los emojis se han convertido en un lenguaje universal, pero el uso de algunos de ellos por parte de adolescentes revela un lenguaje secreto que les permite hablar de forma rápida y creativa sobre sexo, drogas, autolesiones o violencia sin necesidad de utilizar palabras escritas que pueden activar filtros parentales o de moderación de redes sociales, al igual que los acrónimos.

Por ejemplo, el melocotón hace referencia al trasero, la berenjena al miembro masculino, el caballo del carrusel significa querer “montar” a alguien, la rosquilla al sexo anal mientras que las gotas de agua es una invitación a prácticas sexuales. Si estos emojis se utilizan en conversaciones entre adultos no tiene mayor importancia, pero si se produce sin el consentimiento de una de las partes, o hay menores implicados, tenemos un problema.

Según datos de EU Kids Online, aproximadamente tres de cada diez menores han recibido, a través de redes sociales, mensajes con contenido sexual explícito o insinuaciones de carácter erótico. Un aspecto relevante es que, con frecuencia, quienes originan este tipo de mensajes no son adultos desconocidos, sino otros jóvenes que recurren a formas de acoso digital.

  • Envío de insultos y amenazas en redes sociales, foros, chats o juegos en línea.
  • Difusión de rumores falsos para dañar la reputación de alguien.
  • Publicación de fotos o videos comprometidos que pueden perjudicar a la persona.
  • Robo o suplantación de una identidad para engañar o perjudicar a alguien.
  • Envío repetido de mensajes ofensivos o intimidantes por correo, chat o mensajería instantánea.
  • Exclusión deliberada de grupos o comunidades en línea para aislar a la persona.
  • Revelación de información personal (Doxing) como dirección postal, correo electrónico, nombre y apellidos… para poner en riesgo la seguridad de la persona sin su consentimiento.
  • Troleo o provocación constante con el fin de generar malestar o enfado.
  • Manipular imágenes o videos para ridiculizar o humillar.
  • Bombardeo de mensajes con spam o contenido ofensivo.
  • Creación de páginas, perfiles o grupos falsos para burlarse o desprestigiar a alguien.

10 claves para defenderte del ciberacoso

Si estás siendo víctima del ciberacoso, te proponemos 10 pautas para enfrentarte a esta situación y zanjarla cuanto antes.

  1. Pide ayuda. Tanto si eres meno como adolescente, recurre a tu madre, padre o persona adulta de confianza para que te ayude a gestionar esta situación.
  2. No respondas a las provocaciones. Evita contestar con agresividad y amenazas porque puede ser un estímulo para el agresor. Y a ti no te aporta ni soluciona nada.
  3. Guarda las pruebas del acoso. Toma capturas de pantalla, guarda mensajes, correos o publicaciones. Será fundamental si decides denunciar.
  4. Informa a la escuela o al trabajo (si aplica). Si el ciberbullying se relaciona con tu entorno escolar o laboral, informales.
  5. Bloquea al agresor. Usa las herramientas de bloqueo o restricción en redes sociales o plataformas donde ocurra el acoso para cortar la comunicación.
  6. Denuncia el contenido. Reporta los mensajes o publicaciones ofensivas directamente en la plataforma donde recibes el acoso (Instagram, Facebook, TikTok, WhatsApp, etc.).
  7. Revisa tu vida online.
    a. Chequea tu lista de contactos y redúcela en las redes y otros entornos sociales online.
    b. Reconfigura tu privacidad. Revisa y ajusta la configuración de privacidad en tus redes sociales y plataformas online para limitar quién puede ver o comentar tus publicaciones con el fin de que sean más limitadas y estrictas. Solicita colaboración si no dominas este tema.
    c. Pídeles a tus contactos que no difundan información o fotografías tuyas.
  8. No te culpes. El acoso nunca es culpa de la víctima. Todas las personas merecen ser tratadas con respeto y dignidad, sin importar su origen, género o cualquier otra característica personal.
  9. Avisa a tu acosador que lo que te hace es perseguible por la Ley. Sugiérele que se informe en Internet o consulte la siguiente web: https://e-legales.net/category/portada/
  10. Toma medidas legales. Si el acecho persiste, acude a las autoridades competentes e interpón la denuncia correspondiente.
10 motivos para dejar de ser ciberacosador
Aunque es evidente, te proporcionamos 10 motivos para dejar de ser ciberacosador.

  1. Causas daño real a las personas. Lo que para ti puede ser una broma, para otros puede significar ansiedad, depresión o incluso pensamientos suicidas.
  2. Podrías enfrentarte a consecuencias legales. El ciberacoso es delito en muchos países. En España, el artículo 172 del Código Penal regula el delito de acoso, que puede manifestarse en el ámbito digital, por lo que ciertas conductas del ciberacoso pueden ser perseguidas y castigadas. Los menores de 14 años son imputables y están exentos de responsabilidad penal y serían los padres los responsables civiles de las acciones ejecutadas por sus hijos. Entre los 14 y 18 años, ya se les exigiría responsabilidad penal y multa por ciberacoso.
  3. Afecta a tu reputación. Lo que haces en Internet deja huella. Tus acciones pueden ser descubiertas por escuelas, empleadores o universidades.
  4. Te deshumaniza como persona. Atacar desde una pantalla puede volverte insensible. Eso empobrece tu empatía y tus relaciones reales.
  5. No resuelve tus propios problemas. Dañar a otros no soluciona lo que tú mismo/a estás viviendo. Podría ser una señal de que necesitas ayuda emocional.
  6. Puedes perder amistades o apoyo. Muchas personas rechazan el comportamiento abusivo. Ser ciberacosador puede alejarte de los demás.
  7. Contribuyes a una cultura de odio. Tus acciones alimentan un ambiente tóxico en redes, que termina afectando a todos, incluso a ti.
  8. Tu falta de madurez y valores se ven reflejados en tus actos. Tratar bien a los demás, incluso en línea, demuestra inteligencia emocional y madurez. No hagas lo que no te gustaría que te hicieran a ti.
  9. Puedes cambiar y ser parte de la solución. Detenerte, reflexionar y pedir perdón es un paso valiente. Puedes usar tu voz para apoyar, no dañar.
  10. El respeto crea mejores comunidades digitales. Cuando eliges no acosar, contribuyes a una red más segura, respetuosa y positiva para todos. STOP Ciberacoso.
¿Podrías estar actuando como ciberacosador?
Os proponemos una posible reflexión que puede ayudar a alguien a cuestionarse a sí mismo si está actuando como ciberacosador, y entender por qué lo hace, con el objetivo de que modifique su comportamiento y actitud, tanto si eres tú como alguna persona allegada:

• ¿Buscas atención o aceptación? A veces, se recurre al acoso para encajar en un grupo, recibir risas o ganar aprobación… pero eso no justifica dañar a otros.
• ¿Estás proyectando tu propio dolor? Muchas personas que acosan han sido víctimas antes. Lastimar a otros no sana tus heridas; las agrava.
• ¿Crees que es “solo una broma”? Lo que a ti te parece gracioso puede estar destrozando a alguien por dentro. El humor es compartido, se basa en la conexión y risa compartida, no en la degradación de personas o grupos.
• ¿Te escudas en el anonimato? Sentirse “invisible” en Internet no te hace menos responsable. Tus acciones digitales también tienen impacto y consecuencias.
• ¿Sientes poder al hacerlo? El poder no se demuestra haciendo daño. El verdadero poder está en saber controlar tus impulsos y construir, no destruir.
• ¿No te das cuenta de lo que estás haciendo? A veces el ciberacoso se disfraza de comentarios, memes o indirectas. Revisa tus publicaciones: ¿te gustaría ser el centro de la diana y recibir información negativa?
• ¿Tienes problemas personales sin resolver? El enojo, la frustración o la inseguridad pueden volverse violencia digital. Buscar ayuda es valiente. Agredir, no. STOP Ciberacoso.

Si te identificas con alguno de estos puntos, estás a tiempo de parar, reflexionar y cambiar. Desconéctate del odio. Siempre es buen momento para aprender y actuar con empatía.

Como docentes, ¿qué podemos hacer?

Para prevenir el ciberacoso desde los entornos educativos, los docentes pueden llevar a cabo varias acciones:

  1. Educar sobre el ciberacoso. Explicar qué es, cómo se manifiesta y sus consecuencias emocionales, sociales y legales. Incluir este tema en actividades, talleres o materias como ética, ciudadanía digital o tutoría es fundamental para la prevención.
  2. Fomentar el uso responsable de la tecnología. Promover buenas prácticas en redes sociales, chats, plataformas escolares, etc. Aquí es clave enseñar sobre privacidad, huella digital y respeto en línea.
  3. Crear un clima de confianza y respeto. Generar un ambiente donde los alumnos se sientan seguros para hablar y expresar sus emociones. Establecer normas claras de convivencia tanto en el aula como en entornos digitales ayudará a evitar el ciberacoso.
  4. Detectar señales de alerta. Estar atento a cambios en el comportamiento, aislamiento, tristeza, bajo rendimiento o actitudes agresivas. Si el centro trabaja con plataformas digitales, es recomendable observar las interacciones de los estudiantes.
  5. Intervenir de manera inmediata y adecuada. Evitar minimizar o restar importancia a los casos de acoso o ciberacoso y actuar con seriedad y según los protocolos del centro.
  6. Formarse continuamente. Participar en formaciones sobre ciberacoso, ciudadanía digital y mediación escolar. Estar actualizado sobre las redes sociales y plataformas que usan los estudiantes.
  7. Involucrar a las familias. Informar y sensibilizar a padres/madres/tutores sobre el uso de la tecnología en el hogar y el rol que tienen en la prevención. Promover una comunicación abierta entre la escuela y el hogar, así como solicitar las jornadas de concienciación en Ciberseguridad de CSIRT-CV</u para estos dos colectivos.
  8. Dar ejemplo con su propio comportamiento digital. Los docentes también deben usar la tecnología de manera ética y respetuosa, modelando el comportamiento esperado sin compartir vídeos de sus alumnos en sus redes personales como es el caso de los llamados #TeachToker.
Otros problemas digitales

Además del ciberacoso, hay otros problemas digitales que afectan a los menores y adolescentes durante el curso escolar, muchos de los cuales están relacionados entre sí y pueden tener un impacto negativo en su bienestar emocional, social y académico como es el caso del Grooming; Adicción a las pantallas o uso excesivo del móvil; Sexting; Sobrecarga de información o desinformación; Exclusión digital y presión social online; Falta de privacidad y exposición excesiva; Huella digital negativa

Grooming
• Qué es: Cuando un adulto se hace pasar por alguien de confianza para ganarse la amistad de un menor con fines sexuales.
• Riesgos: Abuso, chantaje, trauma emocional.
• Prevención: Educación sobre identidad digital y límites, enseñar a desconfiar de desconocidos en línea.

Adicción a las pantallas o uso excesivo del móvil
• Qué es: Uso compulsivo de dispositivos, especialmente redes sociales, videojuegos o TikTok.
• Efectos: Falta de concentración, insomnio, bajo rendimiento escolar, irritabilidad, ansiedad.
• Prevención: Promover el uso equilibrado, rutinas saludables y tiempo desconectado.

Sexting
• Qué es: Enviar o recibir contenido íntimo a través del móvil o redes, que a veces termina siendo difundido sin permiso.
• Riesgos: Vergüenza pública, bullying, consecuencias legales.
• Prevención: Hablar sobre consentimiento, autoestima, respeto a la privacidad y las consecuencias legales.

Sobrecarga de información o desinformación
• Qué es: Exposición a noticias falsas (fake news), teorías conspirativas o contenido no verificado.
• Efectos: Confusión, creencias erróneas, pánico.
• Prevención: Fomentar el pensamiento crítico y enseñar a identificar fuentes fiables.

Exclusión digital y presión social online
• Qué es: No formar parte de grupos o redes sociales clave (por ejemplo, no estar en un grupo de WhatsApp de clase o que no acepten tu solicitud en Instagram).
• Efectos: Aislamiento social, baja autoestima, ansiedad.
• Prevención: Crear entornos inclusivos y reforzar el valor de las relaciones offline.

Falta de privacidad y exposición excesiva
• Qué es: Publicar demasiada información personal o ser víctima de filtraciones.
• Riesgos: Suplantación de identidad, acoso, pérdida de control sobre la propia imagen.
• Prevención: Enseñar sobre configuración de privacidad, pensar antes de publicar y proteger contraseñas.

Huella digital negativa
• Qué es: Publicaciones o comentarios que pueden perjudicar a los menores en el futuro (trabajo, relaciones) tanto realizadas por ellos mismos como por terceros.
• Prevención: Enseñar que “lo digital es permanente”, aunque se borre, deja huella. Todo los que se publica es público y está al alcance de cualquiera.

¿Quieres ayudar a luchar contra el acoso en Internet?

La Comisión Europea ha puesto en marcha el Plan de Acción contra el Ciberacoso. Una iniciativa centrada en los menores, aunque también tiene en cuenta la dimensión de género y la vulnerabilidad de determinados grupos de jóvenes menores de 30 años (por ejemplo, las personas con discapacidad, las personas LGBTIQ o los migrantes), que busca elaborar una estrategia global para evitar comportamientos abusivos en línea y así apoyar a los Estados miembros mediante el intercambio de buenas prácticas, orientaciones y políticas.

Si quieres aportar tu granito de arena, pincha aquí para acceder a la web y dejar tu comentario hasta el 29 de septiembre que concluye la fase de convocatoria de datos. Durante el primer trimestre de 2026, está previsto que el organismo europeo comunique sus conclusiones en esta problemática.
Para finalizar, nos gustaría concluir con lo siguiente: si bien Internet actúa de manera positiva ampliando la vida social de la persona (entre otras cosas) también hay que tener en cuenta que al igual que en el «mundo real» existen ciertas normas de comportamiento o se toman ciertas precauciones, en el «mundo virtual» también las debe haber.

Los principales problemas relativos a la utilización de Internet por parte de menores radican en la ingenuidad, buena fe o simple desconocimiento de lo que puede esconderse al otro lado de la red. Somos las personas adultas quienes debemos acompañar a los menores y adolescentes en su camino digital.

Accede aquí para leer la nota de prensa de la Generalitat sobre la campaña STOP Ciberacoso. Desconéctate del odio

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